MEDITACIÓN MES DE JULIO 2018

Queridas Damas y Caballeros: En el mes de junio, continuamos meditando   la Exhortación Gaudete et exultate, del Papa Francisco, sobre la llamada a la santidad en el mundo actual.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Bendita  y alabada sea la hora en que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza, por siempre sea bendita y alabada. Gracias, Señora del Pilar, por haber venido a Zaragoza, y dejarnos TU PILAR, fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor.

Recuerda el Santo Padre que Dios pide “que todos sean santos… cada uno por su camino”. Una llamada que  Dios te dirige también a ti: “Sed santos, porque yo soy santo” (Levítico 11,45; 1 Pedro 1,16).

El Concilio Vaticano II habla  con fuerza de la llamada universal a la santidad: “Todos los fieles, cristianos, de cualquier condición y estado, fortalecidos con tantos y tan poderosos medios de salvación, son llamados por el Señor, cada uno por su camino, a la perfección de aquella santidad con la que es perfecto el mismo Padre”.

Destaca el Papa lo de “cada uno por su camino”. “No se trata de desalentarse cuando uno contempla modelos de santidad que le parecen inalcanzables. Hay testimonios que son útiles para estimularnos y motivarnos, pero no para que tratemos de copiarlos, porque eso hasta podría alejarnos del camino único y diferente que el Señor tiene para nosotros. Lo que interesa es que cada creyente discierna su propio camino y saque a la luz lo mejor de sí, aquello tan personal que Dios ha puesto en él, y no que se desgaste intentando imitar algo que no ha sido pensado para él. Todos estamos llamados a ser testigos, pero “existen muchas formas existenciales de testimonio”.

San Juan de la Cruz, al escribir su Cántico Espiritual, explica que sus versos están escritos para que cada uno los aproveche “según su modo”.

Damas y Caballeros, Dios nos quiere santos en lo cotidiano, en la familia. Afirma Papa Francisco: “Todos estamos llamados a ser santos viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra”.

Pregunta el Papa: “¿Eres consagrada o consagrado? Sé santo viviendo con alegría tu entrega. ¿Estás casado? Sé santo amando y ocupándote de tu marido o de tu esposa, como Cristo lo hizo con la Iglesia. ¿Eres un trabajador? Sé santo cumpliendo con honradez y competencia tu trabajo al servicio de los hermanos. ¿Eres padre, abuela o abuelo? Sé santo enseñando con paciencia a los niños a seguir a Jesús”.

En esta tarea de la  santidad no estamos solos. Sigue diciendo Gaudete el exultate: La Iglesia te ayudará a ser santo con “todo lo que necesitas”. “En la Iglesia, santa y compuesta de pecadores, encontrarás todo lo que necesitas para crecer hacia la santidad. El Señor la ha llenado de dones con la Palabra, los sacramentos, los santuarios, la vida de las comunidades, el testimonio de sus santos, y una múltiple belleza que procede del amor del Señor, “como novia que se adorna con sus joyas”.

Nos santificamos en lo pequeño de cada día. Papa Francisco pone el ejemplo de “una señora que va al mercado a comprar” y le pasan varias cosas: renuncia a chismorrear, escucha con paciencia las fantasías de su hijo, reza el Rosario con fe y conversa con cariño con un pobre en la calle. Son pasos hacia la santidad.

Como decía el cardenal Van Thuan, preso en las cárceles comunistas: “Vivir el momento presente colmándolo de amor”, “aprovecho las ocasiones que se presentan cada día para realizar acciones ordinarias de manera extraordinaria”.

La santidad se mide por la caridad.  Dice Benedicto XVI: “La santidad no es sino la caridad plenamente vivida”. Papa Francisco dirá citando a su predecesor: “la santidad se mide por la estatura que Cristo alcanza en nosotros, por el grado como, con la fuerza del Espíritu Santo, modelamos toda nuestra vida según la suya”. “Cada santo es un mensaje que el Espíritu Santo toma de la riqueza de Jesucristo y regala a su pueblo”.

Somos llamados, dice el Papa, a vivir la contemplación también en medio de la acción. “No es sano amar el silencio y rehuir el encuentro con el otro, desear el descanso y rechazar la actividad, buscar la oración y menospreciar el servicio”.

Dios nos quiere contemplativos en medio del mundo.

Que el Señor os bendiga y la Virgen os guarde.

Vuestro Director Espiritual: Pedro-José.