MEDITACIÓN MES DE OCTUBRE 2018

Queridas Damas y Caballeros: En el mes de OCTUBRE, seguimos meditando   la Exhortación Gaudete et exultate, del Papa Francisco, sobre la llamada a la santidad en el mundo actual.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Bendita  y alabada sea la hora en que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza, por siempre sea bendita y alabada. Gracias, Señora del Pilar, por haber venido a Zaragoza, y dejarnos TU PILAR, fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor.

Recuerda el Santo Padre que no somos una ONG y pide que el cristianismo no se convierta en una ONG, pero debe comprometerse en lo social.   Señala el Papa que a “Francisco de Asís, Teresa de Calcuta, Vicente de Paúl y otros santos “ni la oración ni el amor de Dios ni la lectura del Evangelio les disminuyeron la pasión o eficacia de su entrega al prójimo, sino todo lo contrario“.

Hemos de defender al no nacido, y también a los pobres. “Es nocivo e ideológico el error de quienes viven sospechando del compromiso social de los demás, considerándolo algo superficial, mundano, secularista, inmanentista, comunista, populista. O lo relativizan como si hubiera otras cosas más importantes o como si solo interesara una determinada ética o una razón que ellos defienden”.  Afirma que la “defensa del inocente que no ha nacido, debe ser clara, firme y apasionada, porque allí está en juego la dignidad de la vida humana, siempre sagrada, y lo exige el amor a cada persona más allá de su desarrollo”.

E igualmente  “sagrada es la vida de los pobres que ya han nacido, que se debaten en la miseria, el abandono, la postergación, la trata de personas, la eutanasia encubierta en los enfermos y ancianos privados de atención, las nuevas formas de esclavitud, y en toda forma de descarte”.

Los migrantes no son un tema menor que la bioética. “Suele escucharse que, frente al relativismo y a los límites del mundo actual, sería un asunto menor la situación de los migrantes”.  Indica el Papa que algunos católicos “afirman que es un tema secundario al lado de los temas «serios» de la bioética. Que diga algo así un político preocupado por sus éxitos se puede comprender; pero no un cristiano, a quien solo le cabe la actitud de ponerse en los zapatos de ese hermano que arriesga su vida para dar un futuro a sus hijos. Eso es lo que nos pide Jesús, cuando nos dice que a Él mismo lo recibimos en cada forastero. Comenta que  “San Benito lo había asumido sin vueltas y, aunque eso pudiera «complicar» la vida de los monjes, estableció que a todos los huéspedes que se presentaran en el monasterio se los acogiera «como a Cristo», expresándolo aun con gestos de adoración, y que a los pobres y peregrinos se los tratara con el máximo cuidado y solicitud”.

La misericordia es más grande que el culto que demos. No puede dejar de recordar aquella pregunta que se hacía santo Tomás de Aquino cuando se planteaba cuáles son nuestras acciones más grandes, cuáles son las obras externas que mejor manifiestan nuestro amor a Dios. Tomás de Aquino respondió sin dudar: “que son las obras de misericordia con el prójimo, más que los actos de culto: No adoramos a Dios con sacrificios y dones exteriores por él mismo, sino por nosotros y por el prójimo. Él no necesita nuestros sacrificios, pero quiere que se los ofrezcamos por nuestra devoción y para la utilidad del prójimo. Por eso, la misericordia, que socorre los defectos ajenos, es el sacrificio que más le agrada, ya que causa más de cerca la utilidad del prójimo”.

Nos dice el Papa: “Vive en austeridad, desatóntate y prepárate para desgastarte”. Y advierte “contra las trampas del consumismo hedonista, y también de los que quieren relajarse y descansar”. Pide “desgastarse y cansarse intentando vivir las obras de misericordia”. Cita a Teresa de Calcuta: “Dios depende de nosotros para amar al mundo y demostrarle lo mucho que lo ama. Si nos ocupamos demasiado de nosotros mismos, no nos quedará tiempo para los demás”. Avisa el Santo Padre: “Será difícil que nos ocupemos y dediquemos energías a dar una mano a los que están mal si no cultivamos una cierta austeridad, si no luchamos contra esa fiebre que nos impone la sociedad de consumo para vendernos cosas, y que termina convirtiéndonos en pobres insatisfechos que quieren tenerlo todo y probarlo todo”.

Damas, Caballeros,  no nos alejemos  de la carne sufriente de los hermanos. No dejemos de anunciar la alegría del Evangelio.

Que el Señor os bendiga y la Virgen os guarde.

Vuestro Director Espiritual: Pedro-José.