Sus fines, expresados ya desde el principio, recogidos en el Reglamento preparado por la Comisión creada para ello por el Sr. Arzobispo, están siempre en el fundamento de la Asociación.

En el primer impreso de propaganda para dar a conocer la Asociación que ya se preparaba, puede leerse: “Acaso dirán muchos que las muestras de amor a María Santísima del Pilar las vienen practicando desde hace largo tiempo sin necesidad de Asociación alguna.”

Cierto, pero al sumarse estos homenajes a los de otros amantes de María, al fundirse en el acervo común de la fraternidad en Jesucristo, al unirse a los méritos de todos con los estrechos lazos de una solidaridad bendecida por la Iglesia, ¿no cobrarán mayor realce y tendrán más valor? La oración colectiva, la unión colectiva, ¿no son más poderosas que la oración y la acción individuales?

Como fruto de esta realidad surge, como primera necesidad, la existencia de los “Caballeros Encargados de Grupo”, que ya nacieron al mes de haber sido “inaugurada” la Asociación, es decir, el 11 de marzo del mismo año 1928; pero con una, orientación distinta a la de hoy.

Ahora han surgido por una mayor necesidad de conocimiento y ayuda mutuas, tanto entre sí, como en la manifestación comunitaria del amor a la Virgen, y de una contribución más especial en conjunto al esplendor de su culto y a la propagación de su devoción. Las iniciativas están siendo múltiples y muy acertadas. Y día vendrá en que el fruto se vea.

Finalmente se percibe también, ahora más fuertemente que en otros momentos, la urgencia de un testimonio cristiano individual y colectivamente vivido.

Esta inquietud ha estado siempre a flor de piel en las dos Asociaciones, de Caballeros de Ntra. Sra. del Pilar y de Damas de su Corte de Honor, como consecuencia lógica y normal de la devoción a Ntra. Señora.

Las Damas de la Corte de Honor han ido aportando su colaboración desde el primer momento a las Escuelas de “La Bozada” y, desaparecidas éstas y construida la nueva Parroquia, siguen ahora colaborando en la Residencia de personas de la tercera edad allí establecida.

En los Caballeros nos encontramos, al mes de nacer la Asociación, con el estudio, en sesión de Junta, de “la conveniencia de sostener esta Asociación alguno de los grados de las “Escuelas Católicas del Portillo”, amenazados de supresión por falta de fondos”.
Años más tarde, se ve a miembros de la Asociación atendiendo a las “Escuelas del Arrabal”.

Y, finalmente, una última noticia.: cuando la Asociación no tiene todavía dos meses de vida, “varios señores residentes en Teruel, Bilbao y Logroño desean establecer las Asociaciones de Caballeros de Nuestra Señora del Pilar en dichas capitales”. Son las primeras Secciones Filiales. Esta petición sigue aumentando en los meses siguientes de tal manera que los Caballeros deciden entrar en diálogo con las Damas, de modo que puedan recibir de su ya larga experiencia unas “Bases” para poder conceder, de un modo conveniente, la erección de las Secciones Filiales.
Y volvemos a la Santa Capilla.

Los Caballeros, tres meses después de erigida la Asociación, seguían haciendo la Vela en reclinatorios prestados, mientras en Madrid se estaban terminando de hacer dos nuevos reclinatorios “artísticos y valiosos”. Las Damas de la Corte de Honor iniciaban la celebración de sus Bodas de Plata, y los Caballeros quisieron hacerse presentes con la colocación para siempre de sus dos ricos reclinatorios. Nos dan sobre este hecho todo lujo de detalles: “Se acordó que dichos reclinatorios fueran colocados en la Santa Capilla el día 19 de mayo de 1929 por la tarde”, coincidiendo su colocación con el comienzo de “las fiestas jubilaras de la Corte de Honor, y que allí siguieran ya en lo sucesivo”.

Y allí están, hasta hoy, los dos reclinatorios de los Caballeros y los cuatro de las Damas, como testimonio y presencia de amor y de oración permanente a la Santísima Virgen del Pilar, nuestra Madre y Señora.

(Extracto del escrito de nuestro Director Espiritual y publicado en la revista El Pilar, el día 12 de octubre de 1997.)