estandarteaMientras tanto, y antes de terminar el año, la Junta difunde un escrito en el que se da a conocer la Asociación y se estimula a todos a adherirse a ella.
Decía así: “Hace años, muchos años, que la devoción zaragozano deseaba, reclamaba, concebía una entidad así. La devoción de todos exigía una Asociación de fervorosos adoradores del Pilar. Y la exigía también el amor de Madre, la tutela de Reina, la protección de Abogada, los favores de Medianera, los privilegios, las gracias y la santidad excelsa de la Señora cuyas divinas plantas se posaron sobre esa columna del cielo para bien nuestro, para salud nuestra. Así, pues, lector querido, son muchísimas ya las adhesiones, pero falta la tuya, faltas tú.”

Y estos eran hechos reales: en sólo dos meses habían ingresado ya en la Asociación 105 Caballeros honorarios y 490 Caballeros activos, siendo uno de los primeros el Sr. Alcalde, D. Miguel Allúe Salvador, quien, a instancias de la Junta, concedió que el cordón blanco y morado que sustenta la medalla “llevara un pasador con el escudo de Zaragoza en esmalte”.

En vista del número de Caballeros, la Junta decide Restablecer turnos de guardia en la Santa Capilla los días 2, 12 y 20 de cada mes, organizándolos después, desde el día 1, conforme fueran ingresando nuevos Caballeros”.
Se encargan las medallas, conformes en todo con las que se llevan el día de hoy; y se “encargan en número de 1.000 de aluminio y 500 de plata”, que la Casa Mas Riera de Barcelona se comprometió a entregar antes de finalizar el mes de enero. Unos meses después se encargan 300 medallas de plata más, que troquela ya la Casa Pedro Faci, que sigue haciéndolas hasta hoy. Se piensa también en los dos reclinatorios y en el lugar que han de ocupar en la Santa Capilla “de acuerdo con lo que resuelva el Excmo. Cabildo”.
El ingreso de Caballeros sigue creciendo, de modo que a mitad del mes de enero de 1928 son ya 658 los activos y 156 los honorarios; pasan a ser luego 723 los activos y 168 los honorarios, para llegar a 1.456 los Caballeros activos y 378 los honorarios en los días de la erección de la Asociación.

medallaSe ven así realizadas las aspiraciones de la Junta de que “ya, desde el primer mes, quedasen cubiertas todas las velas de guardia sin interrupción”.
Se programa la “Inauguración de la Asociación” para el día 2 del mes de febrero, festividad de la Presentación del Señor en el Templo y Purificación de Nuestra Señora, con dos funciones: una íntima y privada para sólo los Caballeros, la otra pública y solemnísima.

Consistirá la primera en una VELA DE ARMAS en la Santa Capilla, durante la noche del 1 al 2 de febrero, que se inicia a las 10.30 con el canto del Ave María.

Multitud de Caballeros asisten a esta vigilia de oración, que fue, y no recuerda la historia que se haya repetido, la primera y única VELA vivida y participado por todos los Caballeros en común.

Cantó luego el coro el “Ave Maris Stella” y después, todos, la jaculatoria “Bendita y alabada sea … ” y siguió el rezo de las tres partes del Santo Rosario alternadas con los Maitines y Laúdes semitonados del Oficio Parvo de Nuestra Señora.

A las 12 de la noche el Director, M. I. Sr. D. Ignacio Bersabé, dirige la palabra a todos los Caballeros asistentes a la VELA ante la Virgen, desarrollando tres puntos clave:

  • El Caballero de Ntra. Sra. del Pilar ha de profesar un acendrado amor a la Madre de Dios.
  • El Caballero de Ntra. Sra. del Pilar ha de guardar entera fidelidad al Reglamento.
  • El Caballero de Ntra. Sra. del Pilar ha de ser constante en la obra emprendida.

Terminado el Sermón, el Sr. Director bendijo e impuso la medalla-insignia a todos los asociados, celebró la Misa y distribuyó la Sagrada Comunión ayudado por otros sacerdotes.

A primeras horas de la madrugada terminaba la VELA-VIGILIA con el canto del “Magnificat” y del himno de la Santísima Virgen del Pilar.

Desde el comienzo del acto “se formaron filas ante varios confesionarios donde celosos sacerdotes oían confesiones, perdurando algunas hasta la hora de la imposición de la medalla”.

En la Misa de Infantes de este día 2, comienza la primera media hora de vela de los Caballeros de Ntra. Sra. del Pilar ante la Virgen, ininterrumpida hasta el momento presente.

La función de la tarde fue pública y solemnísima.
Comenzó en la Santa y Angélica Capilla a las 7 de la tarde. En el presbiterio de la misma ocupaba su sitial el Sr. Arzobispo, D. Rigoberto Domenech y Valls. En el coreto, el Excmo. Cabildo Metropolitano, presidido por su Deán, Ilmo. Sr. D. José Pellicer. En lugares de honor, el Capitán General, el Gobernador Civil, el Presidente de la Audiencia, el Rector de la Universidad, el Ayuntamiento de Zaragoza, presidido por su Alcalde Ilmo. Sr. D. Miguel Allúe Salvador y Diputación Provincial, bajo la presidencia de D. Antonio Lasierra, Caballeros ambos de Ntra. Sra. del Pilar que, al iniciarse el acto, iniciaron también ellos su primera media hora de VELA ante la Virgen. A ellos les sucedieron D. Manuel Gómez Arroyo y D. Luis García Molins, presidente y vocal de la Junta de Gobierno; y a ellos les siguieron finalmente los jefes de la Guardia Civil y de Correos, Instituciones que tienen como Patrona a la Stma. Virgen del Pilar.

Repleto de fieles el espacio de la Santa Capilla y los bancos y espacio libre de las naves, comenzó el acto con el Canto de la jaculatoria “Bendita y alabada sea a la hora … ” a la que siguió el Rezo del Santo Rosario y la lectura de la siguiente oración “que expresa el fin y las esperanzas de los Caballeros del Pilar”.

“Santísima Virgen María, Madre de Dios: movidos de vuestra admirable piedad y llevados del deseo de serviros, os escogemos hoy, en presencia del glorioso Apóstol Santiago, nuestro primer Caballero y Patrón nuestro, por Señora, Abogada y Madre nuestra. A los pies de vuestra Imagen Sagrada del Pilar proponemos firmemente serviros y procurar seáis de todos servida fielmente, a fin de que todos los que en este lugar santificado por vuestra visita hemos sido armados espiritualmente Caballeros, logremos, protegidos por vuestro manto y teniendo por guía día y noche vuestra columna bendita, entrar en la tierra prometida de la Gloria, y adorar con Vos a Jesucristo, vuestro Hijo, que, con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén. ”

Siguió a la misma el elocuente sermón del M. I. Sr. D. Santiago Guallar Poza, en medio del cual glosó las siguientes cualidades que ha de tener el Caballero del Pilar:

  1. Ha de ser hombre noble.
  2. Ha de ser hombre de honor.
  3. Ha de tener un amor apasionado a la Santísima Virgen que le eleve a extender ardientemente su culto y a fomentar su devoción.

Terminado éste, el Ilmo. Sr. Deán D. José Pellicer entonó la Salve, que dirigió y había compuesto el Maestro Arciniega. El Sr. Arzobispo dio la bendición.
Y cerró el acto el canto, por todos, del himno a la Virgen.

Y comienza así la vida de la Asociación.