MEDITACIÓN AGOSTO Y SEPTIEMBRE 2017

MES DE AGOSTO Y SEPTIEMBRE

Queridas Damas y Caballeros, en los meses de agosto y septiembre, meditamos las palabras del Papa Francisco en  el Ángelus del 9 de julio de 2017.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Bendita  y alabada sea la hora en que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza, por siempre sea bendita y alabada. Gracias, Señora del Pilar, por haber venido a Zaragoza, y dejarnos TU PILAR, fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor.

Jesús se dirige  a todos aquellos que están cansados y agobiados: “Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré” (Mt, 11, 28). “El Señor, comenta el Papa,  sabe lo pesada que puede ser la vida. Sabe que muchas cosas fatigan el corazón: las decepciones, y las heridas del pasado, los pesos que llevamos y los daños que soportamos en el presente, incertidumbres y preocupaciones por el futuro”.

La primera palabra de Jesús “es una invitación a moverse y a reaccionar: “Venid”. El error es  “permanecer  donde uno se encuentra, tumbado”.

“En los momentos oscuros, parece natural permanecer en uno mismo, dar vueltas a como la vida es injusta, a como los otros son ingratos, y como el mundo es cruel y así continuamente. Todos lo sabemos, todos a veces hemos sufrido esta mala experiencia. Pero, cerrados sobre nosotros mismos,  lo vemos todo negro. Entonces llegamos a familiarizarnos con la tristeza, que acaba por quedarse con nosotros: esta tristeza nos lleva a la postración, la tristeza es mala”.

“Jesús, continúa el Papa,  quiere sacarnos de estas “arenas movedizas” y por eso nos dice a cada uno: “Ven”.  Dirige tu mirada hacia aquel que te ama verdaderamente.

No es suficiente salir de nosotros mismos, es necesario saber dónde queremos ir.  Muchas finalidades son ilusorias. Nos prometen reposo, diversión, paz, pero nos dejan en soledad, son “fuegos artificiales”.

Por eso, añade el Santo Padre, Jesús indica dónde ir: “Venid a mí”.  Está bien, en una situación difícil, dolorosa, “hablar con alguien que nos escuche, con un amigo, con un experto”. Pero, “no olvidemos a Jesús”. “No olvidemos abrirnos a él y contarle nuestra vida, confiarle las personas y las situaciones”.

Puede ser que haya “zonas” de nuestra vida que no hemos abierto nunca y que han permanecido oscuras porque no han visto nunca la luz del Señor”Si alguno tiene esta zona oscura, “buscad a Jesús, id a un misionero de la misericordia, id a un sacerdote, id… Pero id a Jesús, y contarle esto a Jesús.

Seguimos meditando las palabras del Papa: Hoy nos dice Jesús a cada uno: “Ánimo, no bajes los brazos ante los pesos de la vida, no te cierres de cara a los miedos y a los pecados, sino ven a mí.

Jesús nos espera, “nos espera siempre no para resolver mágicamente nuestros problemas, sino para fortalecernos en nuestros problemas. Jesús no nos suprime el peso de la vida, sino la angustia del corazón, él no nos suprime la cruz, sino que la lleva con nosotros. Y con él, cualquier peso se vuelve ligero, porque él es el reposo que buscamos.

Cuando Jesús entra en la vida, llega la paz, una paz que permanece incluso en las pruebas, en los sufrimientos”.

Siguiendo las indicaciones del Papa Francisco, “vayamos a Jesús, démosle nuestro tiempo, encontrémosle todos los días, en la oración, en un dialogo de confianza personal; familiaricémonos con su Palabra, redescubramos sin miedo su perdón, saciémonos de su Pan de vida: nos sentiremos amados y nos sentiremos consolados por él”.

Jesús nos repite insistentemente: “Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso”.

Queridas damas y Caballeros, en estos meses de Agosto y Septiembre, vayamos a Jesús, en Él encontraremos “un poco de reposo de lo que fatiga el cuerpo”. En Jesús encontraremos el verdadero descanso, la verdadera paz.

Pedimos a Nuestra Señora del Pilar: Cuida de nosotros, cuida de nuestras familias. Acompáñanos en estos meses y siempre.

Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos guarde.

Vuestro Director Espiritual: Pedro-José.