MEDITACIÓN JULIO 2017

MES DE JULIO

 Queridas Damas y Caballeros, en este mes de julio, meditamos la catequesis del Papa Francisco en la Audiencia del miércoles 21 de junio de 2017.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Bendita  y alabada sea la hora en que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza, por siempre sea bendita y alabada. Gracias, Señora del Pilar, por haber venido a Zaragoza, y dejarnos TU PILAR, fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor.

Recuerda el Papa Francisco que el día de nuestro Bautismo resonó para nosotros la invocación de los santos. Poco antes de la unción con el óleo de los catecúmenos, el sacerdote invitó a rezar por quienes estaban a punto de recibir el Bautismo, invocando la intercesión de los santos, personas  que conocieron nuestras fatigas y ya viven para siempre en la Casa del Padre. Cita el pasaje de la  Carta a los Hebreos donde se dice que nos rodea una “gran nube de testigos”. No estamos solos. Nos acompañan los santos, una multitud de testigos.

En el combate contra el mal, los cristianos no nos desesperamos. Vivimos llenos de confianza. Sabemos que las fuerzas negativas y disgregantes no prevalecerán.

La última palabra sobre la historia del hombre “no es el odio, no es la muerte, no es la guerra. En todo momento de la vida nos ayuda la mano de Dios, y también la discreta presencia de todos los creyentes que “nos han precedido con el signo de la fe”.

Los Santos expresan claramente que “la vida cristiana no es un ideal inalcanzable”. La vida de los Santos  nos conforta: “no estamos solos, la Iglesia está hecha de innumerables hermanos, a menudo anónimos, que nos han precedido y que por la acción del Espíritu Santo están vinculados con los acontecimientos de quien vive aquí abajo”.

Recuerda el Santo Padre que, “cuando dos novios consagran su amor en el sacramento del matrimonio, se invoca de nuevo para ellos la intercesión de los santos. Y esta invocación es fuente de confianza para los dos jóvenes que parten para el “viaje” de la vida conyugal. Quien ama verdaderamente tiene el deseo y el valor de decir “para siempre”. Los contrayentes saben que “tienen necesidad de la gracia de Cristo y de la ayuda de los santos para poder vivir la vida matrimonial para siempre. No como algunos dicen: “hasta cuando dure el amor”. “Por esto en la liturgia nupcial se invoca la presencia de los santos. Y en los momentos difíciles es necesario tener el valor de elevar los ojos al cielo, pensando en los muchos cristianos que pasaron a través de la tribulación y custodiaron blancas sus vestimentas bautismales, lavándolas en la sangre del Cordero”. Aviva tu fe. Dios no nos abandona nunca.

También en la liturgia de la ordenación sacerdotal, la asamblea, guiada por el obispo, invoca la intercesión de los santos. Jesús permanece siempre fiel. Los sacerdotes no están solos.

Sigue diciendo el Santo Padre: “Somos polvo que aspira al cielo. Débiles nuestras fuerzas, pero potente el misterio de la gracia que está presente en la vida de los cristianos. Somos fieles a esta tierra, que Jesús ha amado en cada instante de su vida, pero sabemos y queremos esperar en la transfiguración del mundo, en su cumplimiento definitivo donde finalmente no habrá más lágrimas, maldad y sufrimiento. Que el Señor nos done a todos nosotros la esperanza de ser santos”.

Pregunta el Papa: “¿se puede ser santo en la vida de todos los días?”  La respuesta es clara: “Sí, se puede”.  “Esto no significa que debemos rezar todo el día. Significa que debes cumplir tu deber todo el día: rezar, ir al trabajo, cuidar de los hijos. Pero es necesario hacer todo con el corazón abierto hacia Dios, de manera que el trabajo, también en la enfermedad, incluso en la dificultad, esté abierto a Dios. Y así nos podemos convertir en santos. Que el Señor nos dé la esperanza de ser santos… Se puede ser santo porque nos ayuda el Señor”.

Damas y Caballeros, el gran regalo que cada uno puede ofrecer al mundo es ser santo, ser imagen de Cristo. Los santos son sembradores de esperanza.

Que el Señor nos conceda la gracia de ser santos, de convertirnos en imagen de Cristo para este mundo, tan necesitado de esperanza.

Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos guarde.

Vuestro Director Espiritual: Pedro-José.